Mi jefa ha pasado una semana en Mallorca, haciendo lo que mejor sabe hacer, según sus palabras textuales: "dar cole". Ha venido muy contenta y ha pasado mucho frio. Algun alma cándida se le ocurrió poner la nieve.
También ha comentado que una alumna consiguió sorprenderla, cosa que a su edad empieza a ser complicado (sobre todo por la cantidad de alumn@s que pasan cada año por sus manos).
Estaba en un "cole" de atención al cliente, con alumn@s de la administración pública, cuando una de las participantes, en las últimas dos horas de clase comentó que le parecia absurdo lo que estaban haciendo, ya que lo hiciera bien o no, tratara bien o no al cliente, ella cobraba igual a final de mes.
Según decia mi jefa, lo que más le llamó la atención es que tiene razón. La administración pública no castiga el mal trato al ciudadano y, lo más grave, su jefa no puede hacer nada.
Mi jefa, que estaba mocosamente sorprendida, simplemente apeló a su dignidad profesional.
Cuando mi jefa me encarga una tarea (cuidar el despacho, alegrar a los colaboradores...) yo lo hago con dignidad y orgullo y me siento muy contento (lo que demuestro con mi rabo oscilante...)
¿Que os pasa a los humanos? ¿habeis perdido el orgullo y la dignidad que supone hacer bien las cosas?
Etoooo guauuuuu
Está claro que las personas que hacemos lo que nos gusta, tratamos de hacerlo bien, ya que, como nos gusta, lo intentamos hacer lo mejor que podemos y sabemos.
ResponderEliminarEl que hace su trabajo por c...ones, porque no le queda otra o, como bien decía un buen amigo mío, "es lo que hay", están esperando que suene el timbre para largarse del trabajo.
Otro decía que hay dos tipos de asalariados. Los que se "ganan" el sueldo y los que se "llevan" el sueldo. La pena es que hay ciertos trabajos que no se diferencia al trabajador por lo que hace, sino por "las horas que está en el trabajo" y no digo "las horas que está trabajando".
De todas maneras, como decía mi abuela, que aprendió a escribir con un palo en la tierra porque no tenía ni para lápices pero sabía mucho de la vida "desgraciado del asno que tiene que llevar su carga a fuerza de palos".
Y ahí queda eso.
Esa razón es la que a mí me dificulta ostensiblemente negociar con algunos. Porque cuando alguien no quiere trabajar hay una parte de mi que automáticamente le pierde el respeto.
ResponderEliminarPero también hay que pensar que ciertos comportamientos los provocan las organizaciones, y además no todo el mundo tiene la suerte de encontrar, como yo, el trabajo que le gusta hacer...
Sí, creo que es una cuestión de valores, pero visto lo visto ¿cuáles son más sanos para el individuo, los de esa funcionaria o los nuestros?
Estoy de acuerdo con ambos comentarios.
ResponderEliminarMAxbert, no pierdas la esperanza! No todos los humanos somos así, hay personas/empleados a quienes les encanta su trabajo y tienen dignidad, (buen) humor y ponen toda la carne en el asador para que sus tareas y funciones se ejecuten lo mejor posible, aunque la empresa no esté a su nombre y los beneficios se los lleven sus jefes.
Lo importante es estar a gusto con lo que haces. Y si tu jefe detecta que estás prestando mala atención al público, como buen jefe que es, pondrá todo de su parte para motivarte y para darte todas las herramientas posibles para que atiendas como corresponde al cliente.